León, Guanajuato.- En una hazaña que redefine los límites del esfuerzo humano, la exploradora leonesa Andrea Dorantes se convirtió en la primera persona de toda Latinoamérica en alcanzar el Polo Sur en solitario, sin asistencia y completamente autosuficiente. Tras 55 días de travesía extrema por la Antártida, Dorantes recorrió 1,130 kilómetros arrastrando un trineo de más de 111 kilogramos con todo lo necesario para sobrevivir, una distancia equivalente a viajar de la Ciudad de México a Texas.
Con este logro histórico, Andrea se posiciona como la mujer número 17 en el mundo en completar esta expedición y la segunda de todo el continente americano. A nivel global, menos de 80 personas han conseguido esta proeza, lo que dimensiona la magnitud de su hazaña.
La expedición comenzó en Hércules Inlet y concluyó en el Polo Sur a 2,800 metros de altitud, enfrentando temperaturas de hasta 40 grados bajo cero y una sensación térmica aún más extrema por el viento. Durante casi dos meses, Dorantes no vio a ningún otro ser humano, esquiando más de 10 horas diarias bajo una luz solar constante que nunca se ocultó, en un paisaje donde no existe vida visible.

Los momentos más críticos llegaron cerca del final, cuando una neblina persistente durante siete días redujo la visibilidad casi a cero. «Fue la primera vez que lloré de frustración en una expedición, pero también cuando confirmé que siempre podemos encontrar más fuerza», relata la exploradora, quien debía derretir nieve para obtener agua, racionar combustible y consumir hasta 6,000 calorías diarias para sostener el desgaste físico.
Esta expedición histórica fue posible gracias al respaldo de Flexi, marca mexicana que en su 90 aniversario reafirmó su compromiso con historias de alto impacto humano. «Andrea representa la capacidad humana de avanzar aun cuando todo parece en contra», destacó Jorge Luis Huerta, Director de Marketing de Flexi.
De regreso a casa, Dorantes inicia una nueva etapa enfocada en compartir su experiencia a través de conferencias y proyectos editoriales, con un mensaje contundente: «Muchas veces le tenemos miedo a estar solos no por la soledad, sino por descubrir quiénes somos y lo grandes que podemos llegar a ser». Su logro no solo coloca a México en la historia de la exploración polar, sino que abre una conversación poderosa sobre el potencial humano y la fuerza de la determinación.







