El negocio más codiciado del futbol mexicano está listo para explotar. Los dueños del balón han puesto fecha límite: en 2028 se acaban los contratos individuales. La Liga MX busca centralizar sus transmisiones al estilo europeo, desatando una guerra invisible pero feroz entre los gigantes de la televisión y el streaming.
La guerra por el botín multimillonario
Aunque todavía no hay una licitación abierta ni cifras oficiales, los pesos pesados de la industria —como Televisa/ViX, TV Azteca, Fox Sports, Disney+ y Amazon Prime Video— ya mueven sus piezas. La gran incógnita es si las televisoras tradicionales mantendrán el control o si un titán global del streaming romperá el tablero para quedarse con todo.
El verdadero afectado: El bolsillo del aficionado
Mientras los directivos calculan los futuros ingresos millonarios y debaten el reparto entre equipos, el hincha sigue pagando los platos rotos. Hoy, seguir todo el torneo exige desembolsar cerca de 800 pesos al mes entre múltiples servicios fragmentados.
La pregunta clave rumbo al 2028 no es solo qué empresa pagará más, sino si el aficionado podrá, por fin, ver todo el futbol en un solo lugar. La cuenta regresiva ya comenzó.






