León, Gto.- En una presentación marcada por la urgencia de un cambio de rumbo, Javier Gandolfi fue presentado oficialmente como el nuevo director técnico del Club León.
El estratega argentino llega con la encomienda de transformar el presente de una institución que atraviesa una crisis de resultados y de identidad.
Diagnóstico: Un vestidor herido
Gandolfi no ocultó la difícil realidad que percibió en sus primeros contactos con la plantilla. “Encontré un equipo golpeado”, sentenció el argentino, añadiendo que tras los recientes resultados negativos es natural encontrar “dolor” en el semblante de los profesionales.
A pesar de este diagnóstico, el entrenador destacó que en sus primeras sesiones de trabajo notó una disposición distinta.
“Les puedo asegurar que hoy en el entrenamiento ya el semblante fue otro… están convencidos de que es un momento complejo”, afirmó, subrayando que su labor inmediata es unir los “eslabones” del club para salir adelante.
Para Gandolfi, el obstáculo más complejo no es la falta de talento, sino la escasez de tiempo para implementar su sistema de juego antes de los compromisos inmediatos. “Estamos en un proceso de conocimiento muy corto, en tiempo, en posibilidades de trabajar”, reconoció el timonel.
El técnico explicó que su metodología se basa en una intensidad máxima, al grado de que una jornada de trabajo habitual se extendió de una hora y media a casi tres horas en su primer día. Su enfoque principal radica en la psicología del jugador: “Muchas veces es el chip que hay que cambiar… hoy creo que con el corazón el grupo va a sacar esto adelante”.
De la rivalidad al legado
Uno de los puntos más álgidos de su llegada es el rechazo de un sector de la afición debido a la intensa rivalidad que Gandolfi protagonizó contra el León durante su etapa como jugador en los Xolos de Tijuana.
“En cada lugar que me tocó, tanto como jugador como entrenador, he logrado dejar un legado y hoy vengo a esta institución a dejar un legado”, afirmó con seguridad. Gandolfi pidió el apoyo de la afición, a la que considera un eslabón vital, y aseguró que su compromiso es total: “Vengo a marcar una época… van a encontrar una persona totalmente íntegra y que vengo a sumar”.
Finalmente, Gandolfi definió lo que la afición puede esperar de su gestión deportiva. Aunque fue defensa central en su etapa activa, apuesta por un fútbol propositivo, de posesión y presión alta tras la pérdida del balón. Su mantra es simple pero exigente: “El fútbol es para ganar y se entrena el ganar”.
Con seis partidos restantes en el torneo, el técnico no da nada por perdido y lanzó una promesa de lucha hasta el final: “Si me dan un último suspiro, voy a ir en busca del objetivo. Lo voy a buscar”.
Su cuerpo técnico, compuesto por Santiago Raymonda -quien fue jugador de Veracruz- y Raúl Armando como auxiliares técnicos, Walter Minella como preparador físico y Giuliano Lauri como analista.






