León, Gto.- Con tan solo 17 años y un físico que impone con sus 2.10 metros de altura, Adrien Porras es una de las promesas activas más importantes en el baloncesto mexicano y se encuentra en León, la Capital del Deporte, portando el jersey número 12 del representativo azteca, dentro del FIBA AmeriCup Sub-18 León 2026.
De este méxico-americano se habla mucho, de su altura, su habilidad para dunkear, además de ser el convocado más joven en la historia de la Selección Mexicana, con tan solo 15 años, ahora está abriendo su propio camino rumbo al máximo sueño: llegar a la NBA, pero la realidad es que su historia no siempre tuvo el mejor panorama.
Adrien Isaac Porras inició su camino en el básquetbol apenas hace cinco años, para un deportista que busca llegar a la alta competencia, es una edad muy tardía y eso se notaba en relación con el accionar del resto de los compañeros de su categoría.
“Fue hasta los 12 años que participé en un campamento, pero la estaba pasando mal, no podía correr bien, perdía el balón y me caía constantemente, mis compañeros habían entrenado desde los cuatro o cinco años y yo tuve que luchar el doble para alcanzar ese nivel”.
Reconoce que el proceso de aprendizaje fue difícil, pero también recuerda que en ese momento su meta estaba clara; además que, detrás de él había gente apoyándolo, que creía en él y a la que no estaba dispuesto a decepcionar.
“Hubo muchas lágrimas, sangre y días muy largos, las jornadas de trabajo iniciaban a las cinco de la mañana y terminaban entrada la noche, muchas veces quise renunciar”.
Detrás de cada entrenamiento estaba el impulso de una mujer que nunca lo dejó desistir: su mamá.
“Ella me decía, no me importa si lo haces llorando, enojado, triste o feliz, pero hazlo, no te rindas”, recordó lo que le decía su mamá, esa mujer originaria de Sonora y por la cual se siente orgulloso de tener sangre mexicana.
Y ahora que todo ese sacrificio comienza a dar frutos, que porta los colores del país que vio nacer a su madre, afirma, con una sonrisa en su rostro, que verla feliz por su crecimiento como jugador representa una de las mayores satisfacciones de su vida.
AUTOR DE SU PROPIA PELÍCULA
El camino no ha sido sencillo para el número 12 de la Selección Mexicana, pero con disciplina y perseverancia, poco a poco comenzaron a cambiar las cosas, su familia encontró la forma de seguirlo apoyando.
“En algún momento todo cambió, llegaron los viajes, los reflectores, la gente me reconocía, decían ¡hey tú eres Porras, el del básquetbol! de verdad todo ha sido como una película”, relata emocionado al recordar esos momentos.
LA AFICIÓN DE LEÓN ES LA MEJOR
El juego ante Estados Unidos no fue el mejor para México, pero en sus estadísticas tuvo una noche increíble, en 35 minutos dentro de la duela, sumó 16 puntos, una eficiencia del 58 por ciento y se adueñó de las tablas ganando 6 rebotes, actuación que le valió la ovación de la afición leonesa.
“Fue una experiencia surrealista, me emocioné mucho al ver a tanta gente apoyándome, escuchaba el ¡Porras, Porras! y eso me impulsaba a dar todo en la duela con México a mis espaldas”.
AGRADECIDO CON SU MENTOR
Además de su familia, El joven talento también reconoció la importancia de su círculo cercano, especialmente de su entrenador Jimmy Scroggins, a quien considera parte fundamental de su historia y con quien entrena en Phoenix United Basketball.
En medio de su crecimiento deportivo y del seguimiento rumbo a un posible draft, Adrien mantiene claro que el trabajo diario sigue siendo la clave.
“Sin Jimmy no estaríamos aquí ahora, él siempre ha visto algo en mí, incluso cuando yo todavía no lo veía”, expresó.
Jimmy conmovido por lo que ha conseguido Adrien con su esfuerzo y dedicación, aseguró que su interés siempre ha sido ser una figura paterna con ellos y estar presente en su proceso personal.
“Aquí no existe interés, en este ambiente hay gente que solo busca aprovecharse de ellos y yo he tratado de guiarlos para que tengan un buen desarrollo deportivo y personal”, mencionó.
Agregó que es real su interés de llegar a NBA, pero antes de eso debe seguir sumando experiencia.
“Él está increíble, es el jugador más joven de la historia de la Selección Mexicana en competir en un preolímpico con la selección mayor, pero más que eso, Adrien tiene algo que otros jugadores olvidaron, los valores inculcados por su madre y abuelos, que lo hacen una gran persona”.
Adrien sueña con algún día jugar en la NBA y vestir el jersey de su equipo favorito, los Lakers, inspirado por figuras como LeBron James, sin embargo, más allá de los reflectores, asegura que el verdadero reto ha sido mantenerse fuerte mentalmente, ante las críticas y las opiniones externas.
“Tomar un camino diferente requiere mucha fuerza mental, hay días en los que pude haber dicho ‘ya terminé’, pero seguí adelante”, comentó.
Hoy, Adrien Porras no solo representa una promesa del básquetbol mexicano, sino también una historia de perseverancia, identidad y orgullo por sus raíces mexicanas, su sueño es claro y quiere llegar a la NBA, pero aún a su corta edad, está consciente de que esa meta se debe construir paso a paso sin rendirse.






