GLENDALE, Arizona — La era de Rafael Márquez en el banquillo de la Selección Mexicana conoció este sábado su faceta más amarga. En una noche para el olvido en el State Farm Stadium, el Tricolor fue exhibido por Estados Unidos y cayó por un contundente 3-0, marcando la primera derrota del estratega michoacano en una edición del Clásico de la Concacaf que dejó heridas abiertas y severas dudas en el funcionamiento colectivo.
El resultado, más que reflejar una superioridad abrumadora de inicio a fin por parte de los dirigidos por Mauricio Pochettino, desnudó los errores de concentración, la falta de contundencia y la fragilidad emocional del cuadro azteca en momentos decisivos.
De perdonar al castigo inicial
México saltó al campo con intensidad y posesión, avisando apenas al minuto 3 con una clara opción de Santiago Giménez frente a la portería tras pase de Roberto Alvarado. Sin embargo, el atacante no logró concretar, un fallo que pesó durante el resto del encuentro.
El conjunto de las Barras y las Estrellas no tardó en hacer valer la máxima del futbol: el que perdona, pierde. Cerca de la media hora (30′), Gio Reyna rompió la zaga por la banda derecha y envió una diagonal que el arquero Raúl “Tala” Rangel no pudo rechazar efectivamente, permitiendo a Julian Hall llegar a segundo poste para empujar el 1-0.
Colapso, regalo y expulsión
Para la parte complementaria, Márquez buscó recomponer el esquema con modificaciones tácticas, pero el trámite se derrumbó en un lapso de cinco minutos. Al 63′, un error en la salida de Rangel dejó el balón a merced de la joven promesa Cavan Sullivan, quien con frialdad bombeó el esférico para firmar el segundo tanto local.
El desconcierto tricolor alcanzó su punto crítico al 68′, cuando el recién ingresado Mateo Chávez cometió una falta rigurosa y, tras caer en provocaciones, lanzó un par de manotazos a un rival, ganándose la expulsión directa y dejando a México con 10 elementos sobre el terreno.
Con la mesa servida, el conjunto estadounidense cerró la goleada al 84′ por conducto de Malik Tillman, quien robó un balón dividido en el borde del área ante una desatención entre Álvaro Fidalgo y Diego Campillo para fusilar las redes y sentenciar el 3-0 definitivo.
Sin margen de error
Tras el pitazo final, el semblante de Rafael Márquez evidenció la frustración por un marcador que golpea el ánimo del proyecto tricolor. Más allá de la estadística, el golpe cala hondo por haber sido ante el acérrimo rival de la zona y exhibiendo fallas puntuales en las áreas.
Sin tiempo para lamentos, el Tricolor deberá sacudirse el descalabro de inmediato y ajustar líneas de cara a su próximo compromiso de la Fecha FIFA frente a Chile, donde la victoria será una obligación para disipar la tormenta que desató este primer revés de la era Márquez.






