Revista Deportiva

Domingo atípico

El desenlace del torneo de Clausura 2016 de la Liga MX se vio opacado por un par de noticias que bien pudieron ocupar las ocho columnas de cualquier diario deportivo (o no deportivo)

34

domingo

Ángulo superior – Por Diego Álvarez (Editor de la sección Marcador de Periódico Correo)

El desenlace del torneo de Clausura 2016 de la Liga MX se vio opacado por un par de noticias que bien pudieron ocupar las ocho columnas de cualquier diario deportivo (o no deportivo). Una buena y una mala.

Mientras los Tuzos y Rayados descansaban unas horas antes del partido definitivo del futbol mexicano, en el circuito callejero de Mónaco, el piloto mexicano Sergio Pérez brindaba un carrerón que culminaría en el podio.

Para el tapatío fue la primera ocasión en el campeonato 2016 de Fórmula 1 que culminó entre los tres primeros lugares. Si bien no fue un triunfo absoluto, a ‘Checo’ le supo como tal. Mientras descargaba su botella de champaña entre sus coequiperos de Force India, también descargaba la presión que acumulaba tras no conseguir los mejores resultados en la temporada, apenas había podido sumar unidades.

El podio fue un verdadero oasis para la escudería y sus dirigentes. En especial para el empresario indio Vijay Mallya, dueño del equipo motor. Aunque la escudería debe ser la menor de sus preocupaciones, el resultado le debió haber caído como un verdadero ‘vuelve a la vida’. Con orden de aprehensión en su país, acusado de desvíos de fondos tras la quiebra de su compañía aérea Kingfisher Airlines, el magnate de 60 años recibió la dedicatoria del mexicano y compartió el triunfo a sus más de 5 millones de seguidores en Twitter.

Para ‘Checo’ fue el sexto podio en –más menos- un centenar de carreras en la Fórmula1, pero fue uno de los que más disfrutó, o al menos eso reflejaba en la celebración, muy muy muy contraria a la del segundo lugar, Daniel Ricciardo que no pudo sonreír durante la premiación, por más que Hamilton lo incitaba.

La mala noticia, que terminó en buena, de este domingo fue el secuestro de Alan Pulido.

Como un moderno cuento de hadas, tuvo un desenlace feliz. Pulido fue raptado por un grupo armado en su natal Tamaulipas. Inicio de historia verosímil en un estado con altos índices delictivos. Final inverosímil, el futbolista somete a uno de sus secuestradores y logra hacer un llamado de auxilio; las autoridades lo rescatan sano, salvo y mal vestido, según ha trascendido.

Final feliz como haya sido. Pulido está a salvo y libra convertirse en una cifra más en las sombrías estadísticas del país.

Ese final se conoció poco después de que los Tuzos levantaran el trofeo tras ser vapuleados en 90 minutos por el Monterrey. Los Rayados jugaron casi como campeones durante hora y media, faltaba el silbatazo para el alargue, donde liquidarían. No les restaba más que levantar el trofeo, todos creíamos eso, excepto los jugadores hidalguenses.

El dramático desenlace para la Sultana del Norte contrarrestaba con el rostro del ‘Conejo’ Pérez, que a sus 43 alzaba su segundo trofeo de liga, luego de taparle todo a las figuras regiomontanas. Con triple celebración cerró el domingo atípico: Podio de ‘Checo’, campeonato tuzo y libertad de Pulido.